El encanto de la imperfección de lo posible
Ok, esto va a ser así:
No va a ser perfecto; si pretendiera eso, solamente el fracaso estaría asegurado.
Va a ser como en la vida. Algunos días bien, algunos no tanto, algunos de terror. Alguna alegría.
Va a ser como meditar: la mente se te desvía hacia cualquier boludez, es inevitable. Lo importante es que vuelva siempre al momento presente, a esta respiración...
Quiero usar el tiempo (por ejemplo, este año por delante) para ir enriqueciéndome día a día. Aprender algo cada día, por más nimio que parezca, siempre que sea posible -y generalmente lo es-.
Pero tengo que hacerlo por mí y para mí. Recuperar el placer de la curiosidad, de buscar satisfacer esa curiosidad. De meterme a aprender algo y que eso me vaya llevando por otros caminos.
¿Para qué querría aprender italiano? ¡Y yo qué sé! A lo mejor simplemente por un momento divertido de practicar con alguien. A lo mejor para cantar una canción. O para entender el parlamento de una película y que eso dispare en mí una idea nueva.
HACERLO PARA EL AFUERA, O DESDE LA PERSPECTIVA AJENA, NO SIRVE.
¡BASTA!
ME TENGO QUE RESPETAR YO
ME TENGO QUE AGRADAR YO
ME LA TENGO QUE PASAR BIEN YO
De todo eso seguramente resulte una persona interesante, más de lo que fui hasta ahora. Pero es una consecuencia secundaria, no es el objetivo.
Y si descubro que alguien me quería en su vida por lo sumisa, por no contradecir o no decir en voz alta lo que pienso, o por serle útil mientras me olvidaba de mí... Y bueno. Que así sea.
La mentira nunca puede ser el remedio. Tal vez un analgésico de efecto limitado, que en exceso termina haciendo muy mal.
Y sacar del medio la mentira Y TODO, TODO LO QUE SOBRE, es lo que hará espacio para las cosas nuevas por venir. O las que están esperando y no puedo ver. O las que temo mirar de frente, o dejar pasar a mi vida.
Ahí voy.
No va a ser perfecto; si pretendiera eso, solamente el fracaso estaría asegurado.
Va a ser como en la vida. Algunos días bien, algunos no tanto, algunos de terror. Alguna alegría.
Va a ser como meditar: la mente se te desvía hacia cualquier boludez, es inevitable. Lo importante es que vuelva siempre al momento presente, a esta respiración...
Quiero usar el tiempo (por ejemplo, este año por delante) para ir enriqueciéndome día a día. Aprender algo cada día, por más nimio que parezca, siempre que sea posible -y generalmente lo es-.
Pero tengo que hacerlo por mí y para mí. Recuperar el placer de la curiosidad, de buscar satisfacer esa curiosidad. De meterme a aprender algo y que eso me vaya llevando por otros caminos.
¿Para qué querría aprender italiano? ¡Y yo qué sé! A lo mejor simplemente por un momento divertido de practicar con alguien. A lo mejor para cantar una canción. O para entender el parlamento de una película y que eso dispare en mí una idea nueva.
HACERLO PARA EL AFUERA, O DESDE LA PERSPECTIVA AJENA, NO SIRVE.
¡BASTA!
ME TENGO QUE RESPETAR YO
ME TENGO QUE AGRADAR YO
ME LA TENGO QUE PASAR BIEN YO
De todo eso seguramente resulte una persona interesante, más de lo que fui hasta ahora. Pero es una consecuencia secundaria, no es el objetivo.
Y si descubro que alguien me quería en su vida por lo sumisa, por no contradecir o no decir en voz alta lo que pienso, o por serle útil mientras me olvidaba de mí... Y bueno. Que así sea.
La mentira nunca puede ser el remedio. Tal vez un analgésico de efecto limitado, que en exceso termina haciendo muy mal.
Y sacar del medio la mentira Y TODO, TODO LO QUE SOBRE, es lo que hará espacio para las cosas nuevas por venir. O las que están esperando y no puedo ver. O las que temo mirar de frente, o dejar pasar a mi vida.
Ahí voy.
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